El monasterio de Alahan, construyendo la nueva fe.

alahan

Hoy vamos a realizar un viaje tanto en el tiempo como en el espacio . Nos encontramos en Asia menor, en un tiempo remoto, de revueltas teológicas, en el que concilio tras concilio, se sentaban las bases de la ortodoxia cristiana. Es el año 480 d.c., en el sur de la actual Turquía, en la provincia de Mersin, frente a las costas de Chipre.

Imperio romano de oriente.

Imperio romano de oriente.

El cristianismo se había convertido en religión oficial del imperio romano hacía casi un siglo, estamos en tiempos de Zenon I, emperador del Imperio romano de oriente. Una época de grandes crisis políticas y religiosas, que se habían saldado con la escisión tras el concilio de Calcedonia (451) de las Iglesias copta, armenia, siríaca, y malankara (monofisitas).

Cismas y concilios. El monasterio de Alahan se construyó tras el concilio de Calcedonia, quedando dentro del dogma "Monofisita" Según el cual se reconoce a Cristo como hijo de Dios, pero no su naturaleza divina.

Cismas y concilios. El monasterio de Alahan se construyó tras el concilio de Calcedonia, quedando dentro del dogma “Monofisita” Según el cual se reconoce a Cristo como hijo de Dios, pero no su naturaleza divina.

La arquitectura también había cambiado. Las grandes basílicas constantinianas caen paulatinamente en desuso, y sólo se sigue este modelo para las grandes construcciones, que más que por razones de culto, tienen esta morfología por ser la representación del poder imperial.

Las nuevas liturgias proponen un modelo de iglesia con dimensiones más reducidas, producto de un nuevo sentido eclesiástico y lejos de las pretensiones imperialistas. En Alahan podemos ver una posible identificación en su organización con el dogma trinitario arriano (no aceptan la naturaleza divina de Cristo aunque sí su existencia como hijo de Dios), según el cual se muestra la subordinación de todos los espacios a un espacio central, al igual que el espíritu santo y Cristo están subordinados a Dios.

Perspectiva desde el SO del conjunto. Estado actual.  Dibujo de F. Ortega.

Perspectiva desde el SO del conjunto. Estado actual.
Dibujo de F. Ortega

Los fieles se disponen alrededor de un espacio central donde se sitúa el altar. La luz cenital cae sobre este espacio de culto; es un lugar cargado del misterio y de la reverencia que requería la celebración. Desaparece el transepto, se acortan las naves y desaparece el atrio delantero. Son las primeras iglesias bizantinas, que avisan de la llegada de la planta de cruz griega.

El monasterio se encuentra situado en el extremo oriental de una larga terraza de roca, en una ladera escarpada. Este conjunto se encuentra formado por una basílica, un baptisterio y restos de otras dependencias monacales. Las inscripciones en la terraza sitúan la basílica a finales del s. V, si bien algunas decoraciones pueden haber sido realizadas en el s. VI.

Entrada al recinto. Fotografía: Wepwawet. www.trekearth.com

Entrada al recinto.
Fotografía: Wepwawet. http://www.trekearth.com

La basílica cuenta con tres naves: Una central de 6,20 m. de luz y dos laterales de 3,10 m. Es de planta rectangular sin una direccionalidad marcada y con un espacio central remarcado por la presencia de un cimborrio octogonal que introduce la luz de forma cenital a una altura de 14 m.  El paso de la planta cuadrada de este espacio central a la planta octogonal, se realiza de una forma muy original, a través de unas ménsulas de piedra situadas en las cuatro esquinas que hacen las veces de trompas sobre las que se apoyan unos arquillos cruzados sobre columnas.

Planta de la basílica.  Fotografía: F. Ortega.

Planta de la basílica.
Dibujo: F. Ortega.

El monasterio de Alahan es heredero directo de las tradiciones constructivas de las provincias romanas. Sus muros se construyen mediante grandes sillares de piedra caliza extraordinariamente bien labrados dispuestos a hueso. A mí personalmente me recuerda mucho a nuestras pequeñas iglesias visigodas de maravillosa factura, no sólo por su aparejo, sino también por la aparición de unos tempranos arcos de herradura.

Fachada de la basílica. Fotografía: skrapst

Fachada de la basílica.
Fotografía: skrapst

Pese a no quedar restos de la cubierta, análisis de los muros hacen pensar que se trataba de una construcción inspirada en modelos con cubrición abovedada, pero resuelta con una cubierta de madera.

Nave principal hacia cabecera y cimborrio. Fotografía: Wepwawet. www.trekearth.com

Nave principal hacia cabecera y cimborrio.
Fotografía: Wepwawet. http://www.trekearth.com

Una pequeña joya olvidada en un territorio remoto cargado de historia, que destaca por su buena factura y por su riqueza escultórica, similar a otras iglesias más conocidas como la de Acheiropoietos en  Salónica y la de Studion en Constantinopla. Pero sobre todo destaca por ser una de las primeras iglesias cristianas con una tipología diferente a la de la basílica romana, anunciando la llegada de la arquitectura bizantina.

BIBLIOGRAFÍA

KRAUTHEIMER, R. “Arquitectura paleocristiana y bizantina”. 3º Edición. Colección manuales de arte. Cátedra (ed.). Agosto 2000. ISBN 9788437604954.

MANGO. C. “Arquitectura bizantina”. Aguilar. Ocubre 1990. ISBN 8403601263.

ORTEGA, F. “El entorno arquitectónico previo a Justiniano”.  Departamento de construcción arquitectónica. Universidad de las Palmas. Las palmas, 2008. Disponible en: http://editorial.dca.ulpgc.es/estructuras/construccion/1_historia/15_bizantina/c153.htm

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La ciudad de los cafés desaparecidos.

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Acabo de leer este interesante artículo en el periódico”El Mundo” sobre todos aquellos lugares de reunión que hicieron único el ambiente del Madrid del s. XIX y que por desgracia han desaparecido y todavía continúan desapareciendo.

El artículo trata sobre un blog escrito por María del Rosario Giménez que nos cuenta cómo eran estos lugares, quién los frecuentaba, donde estaban, y qué existe hoy en su lugar. Una crónica de la transformación de la capital jalonada por interesantes documentos gráficos que de un vistazo nos muestran el implacable paso del tiempo en el organismo cambiante de la ciudad. Sin duda merece la pena.

“Madrid a sorbitos de café”. Flavia de Farraces, 21 de febrero de 2015, Madrid.  www.elmundo.es/madrid/2015/02/21/54e8f4c6268e3e9d578b4578.html

“Antiguos cafés de Madrid y otras cosas de la Villa” Blog de María del Rosario Giménez  http://antiguoscafesdemadrid.blogspot.com.es/

http://www.Madridciudadaniaypatrimonio.org  Asociación en defensa del patrimonio histórico, artístico, cultural y natural de la Comunidad de Madrid.

 

 

 

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La nave gótica más osada: la Catedral de Girona

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La catedral de Santa María de Girona es una de esas construcciones que dejan perplejo al visitante. Aún habiéndola estudiado y conociendo previamente sus cifras y proporciones, me quedé estupefacta al ver en directo esas cuatro enormes bóvedas y la vista en “sección” de las tres naves de la cabecera.

La pregunta que uno se hace al entrar es ¿Pero cómo se atrevieron a construir semejante nave?  No obstante es la nave gótica más ancha del mundo (tiene 22,98 m. de ancho casi como la de San Pedro en el renacimiento que cubre una luz de 25 m.). Pensando en los conocimientos de los constructores medievales basados en reglas proporcionales y prueba y error, ¿Cómo sabían que no iba a colapsar?

 Dibujo de la catedral de Girona.   George Edmund Street en ‘Some account of Gothic architecture in Spain-1865′ libro propiedad de Library of the University of Michigan, digitalizado por Google.


Dibujo de la catedral de Girona.
George Edmund Street en ‘Some account of Gothic architecture in Spain-1865′ libro propiedad de Library of the University of Michigan, digitalizado por Google.

De hecho, estas dudas surgieron también en el momento de su construcción, y el debate sobre cómo terminar la Catedral (con tres naves o con una) duró medio siglo. Para entender cómo llegaron a este punto hay que estudiar la construcción en su contexto histórico y artístico.

Ya había en época visigoda una pequeña iglesia asentada sobre la tumba del mártir San Félix. Con la ocupación musulmana en 717 la Iglesia se transforma en mezquita. Poco después , en 785,  es conquistada por los francos al mando de Carlomagno. En el año 908 es de nuevo consagrada. A principios del s. XI la iglesia estaba ruinosa. Se comienzan entonces las obras de restauración en estilo románico, obras que se consagran en el año 1038.

Escenas de canteros en los capiteles del claustro. Fotografía: www.pedresdegirona.com

Escenas de canteros en los frisos de la galería oeste del claustro.
Fotografía: http://www.pedresdegirona.com

De la construcción románica cabe destacar la llamada “torre de Carlomagno” y el claustro, comenzado en 1019 y terminado en 1197. Es uno de los claustros románicos más interesantes de la península. Esta compuesto por cuatro galerías dispuestas sobre una planta trapezoidal. Las galerías se abren al exterior mediante arcos de medio punto soportados sobre dobles columnas con capiteles ricamente esculpidos con temas animales, vegetales, y lo más sorprendente: con escenas de canteros y escultores trabajando la piedra.

 

Vista del claustro del s. XII. Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

Vista del claustro del s. XII.
Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

Torre de Carlomagno. Fotografía: Pau Gir

Torre de Carlomagno.
Fotografía: Pau Gir

A finales del s. XIII la catedral románica se había quedado pequeña y se comienza a hablar de su ampliación. Las obras de la Catedral gótica se inician por la cabecera en 1312, siguiendo los cánones del gótico que se estaba realizando en aquel momento en los territorios del Reino de Aragón sobre un esquema de tres naves con girola.

El gótico llega tarde a esta zona, puesto que habían sido los pioneros en la construcción de iglesias románicas. Con Jaime I el conquistador, Aragón se lanza definitivamente a la conquista del Mediterráneo, siendo un momento de gran actividad mercantil y de importación de influencias artísticas. En el siglo XIV se llega a un bienestar económico y social sin precedentes. Mientras tanto en los reinos vecinos es una época oscura: la guerra de los 100 años, la peste, las malas cosechas y las crisis políticas, hacen que se pare prácticamente la actividad constructiva en Castilla y en Francia.

Catedral de Santa Eulalia, Barcelona. Fotografía: www.sitiosturisticos.com

Catedral de Santa Eulalia, Barcelona, comenzada en 1298. Las naves laterales alcanzan casi la misma altura que la nave central. Es una de las construcciones que mejor ejemplifica las características del gótico mediterraneo .
Fotografía: http://www.sitiosturisticos.com

Así nace un gótico muy peculiar, con tendencia a una horizontalidad muy marcada que se refleja en plantas de tipo “salón” (Iglesias de planta rectangular, sin crucero desarrollado en planta, en las que las naves laterales tienen casi la misma altura que la nave central). Se prescinde de las estructuras alambicadas y complejas de arbotantes y pináculos exteriores típicas del gótico, y se construyen capillas entre los estribos. Es una arquitectura robusta, solemne y sin artificios con gran influencia de la arquitectura monástica de las órdenes mendicantes.

El ábside y los dos primeros tramos se terminan en 1347 siguiendo estas directrices. La cabecera está formada por una girola alrededor de la cual se sitúan nueve capillas. Hacia 1370 se termina el coro y el primer tramo. De pronto, se da un giro al proyecto, y se decide continuar la construcción con una sola nave que abarcaría lo mismo que las tres naves juntas. Un proyecto de unas dimensiones nunca vistas.

Cabecera de la catedral, donde se aprecia un nivel inferior en el que están las capillas, y sobre ellas se apoyan los arbotantes entre los que se abren los ventanales del claristorio. Fotografía: www.armoria.info

Cabecera de la catedral terminada en 1370. En la imagen se aprecia un nivel inferior que corresponde a las capillas, sobre las que se apoyan los arbotantes entre los que se abren los ventanales del claristorio.
Fotografía: http://www.armoria.info

El debate estaba servido. En 1386 se convoca un primer congreso con maestros de Barcelona y  Girona. Para los maestros de Barcelona era una obra irrealizable,  una locura. Para los de Girona sería una obra hermosa y notable totalmente segura. No se llega a un consenso y las obras quedan prácticamente paralizadas.

En 1404 Guillermo Bofill resucita de forma entusiasta el proyecto de una sola nave y en 1416 el cabildo convoca un nuevo congreso. En esta ocasión se llama a once maestros de varias ciudades para evitar la polarización de opiniones de la vez anterior. Para entonces ya estaban construidos los arranques de algunos estribos. No hubo unanimidad en las opiniones. Respecto a la adecuación formal de la solución, la mayoría opinaron que sería más proporcionada la solución de tres naves. En cuanto a la duda sobre la seguridad de una nave, la mayoría acordaron que era segura, incluso que los estribos eran excesivos. Según el propio Bofill:

“Los zócalos,y los otros que se hagan como ellos, son y serán buenos y firmes … [y] … aunque no fuesen tan robustos, serían suficientes para mantener la dicha obra de una nave, pues tienen un tercio más de anchura de lo que necesitan; por lo que son más fuertes y no ofrecen peligro alguno.”

Planta de la catedral de Gerona. Placa núm. 1028. Ateneo de Madrid.

Planta de la catedral de Gerona.
Placa núm. 1028. Ateneo de Madrid.

Finalmente se construyó el proyecto de una nave. Los dos primeros tramos se terminaron en el s. XV, el tercero en 1572 y el cuarto en 1598. La Iglesia sigue en pie y en un estado excepcional, dando la razón al maestro Bofill, y a sus partidarios. En 1606 se comienzan las obras de la fachada y de la majestuosa escalinata de 90 peldaños, ambas de estilo barroco. Quedando completamente concluido el conjunto escultórico en 1960

Sección transversal de la nave. Se pueden observar en proyección las tres naves del primer tramo y la cabecera. Placa 2219. Ateneo de Madrid.

Sección transversal de la nave. Se pueden observar en proyección las tres naves del primer tramo y la cabecera.
Placa 2219. Ateneo de Madrid.

La nave, de 22,98 m. de anchura y 34 m. de altura fue sin duda la más audaz de su tiempo y es hoy en día la prueba viviente de la efectividad de las reglas geométricas usadas en la arquitectura gótica para el dimensionado, y de que los maestros medievales sabían muy bien lo que se hacían.

Fachada principal y escalinata desde la Plaza de la Catedral. Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

Fachada principal y escalinata desde la Plaza de la Catedral.
Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

BIBLIOGRAFÍA

“Mecánica de las bóvedas de la catedral de Girona” Santiago Huerta Fernández. Seminari sobre I’estudi i la restauració estructural de les catedrals gotiques de la corona catalano-aragonesa. Mallorca, 2001.  http://oa.upm.es/559/1/X-1750_PDF._Huerta_2004._Mecanica_bovedas_Gerona.pdf

“Metrología y composición en las catedrales españolas”. Jose Miguel Merino de Cáceres. Instituto Juan de Herrera. Ávila, 2000.

“Historia de la arquitectura”. J.J. Martín González.Editorial Gredos. Madrid, 1964.

“Historia del arte”, Tomo I, Diego Angulo Iñiguez. Gráficas Cóndor, Madrid, 1954.

http://www.catedraldegirona.org

http://www.arteguias.com

http://www.monestirs.cat

Archivo de la biblioteca del Ateneo de Madrid.

 

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Regresando al futuro: La Nakagin capsule tower y las teorías metabolistas.

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Hoy traigo un edificio que parece sacado de una película de ciencia-ficción. Sus cápsulas futuristas enganchadas a grandes núcleos de hormigón seguro que han hecho volar la imaginación de más de un viandante. Aunque más que del futuro estamos hablando por desgracia del pasado, porque la demolición de este edificio-icono puede que sea inminente.

La Nakagin Capsule Tower  es el ejemplo mejor ejemplo construido de las teorías metabolistas desarrolladas en Japón durante la década de los años 60 por Kisho Kurokawa. Es un ejemplo viviente de la idea de edificio adaptable al tiempo y a las personas, cambiante e impermanente. En 1996 se le consideró merecedor de entrar a formar parte de la lista de World Heritage del Docomomo International.

Microsoft Word - nakagin hotel.doc

Antes de entrar en materia es necesario, para poder comprender de donde surge una arquitectura tan particular, realizar una introducción acerca del contexto histórico en el que surgió y del movimiento metabolista.

El siglo pasado ha sido “el siglo de la máquina”. Según los futuristas el
futuro era dinámico, como una máquina, y para Le Corbusier la casa era “la máquina
de habitar”. La modernización era símbolo de occidentalización y mecanización, y
suponía que estos conceptos traían la felicidad, siendo la única verdad en el mundo
la lógica científica. La arquitectura moderna era, según Kurokawa, una manera de control a los paises no occidentales, ignorando sus diferencias culturales. Según Kurokawa en su escrito “From metabolism to symbiosis” (1992) la derrota del movimiento moderno era la derrota del eurocentrismo. Así todas las culturas del mundo pasarían a vivir en simbiosis en una era intercultural.

El movimiento metabolista surge en 1960 como una respuesta a esa era de la
máquina, como desafío al universalismo del estilo internacional. El grupo metabolista estaba formado principalmente por Fumihiko Maki, Kigonuri Kitunake y Kisho Kurokawa. Se reunió para formar parte del Congreso Mundial del diseño celebrado en Tokio
coincidiendo con la presentación del proyecto megaestructuralista de Kenzo Tange
para la bahía de la ciudad.

Proyectos metabolistas de Kisho Kurokawa para la exposición de Osaka de 1970.

Proyectos metabolistas de Kisho Kurokawa para la exposición de Osaka de 1970.

A la vez se creaba en Inglaterra el grupo Archigram, que en sus propuestas vaticinaba ciudades cercanas a la ciencia ficción, en las que superaban el horizonte utópico de los futuristas italianos de la primera mitad de siglo que representaban las metrópolis con transportes urbanos a gran velocidad, para promocionar los “edificios en movimiento”.

"A walking city" Idea propuesta en 1964 por Ron Herron, Archigram.

“A walking city” Idea propuesta en 1964 por Ron Herron, Archigram.

 

Para los miembros del movimiento metabolista la vida era un fenómeno en un equilibrio dinámico, un proceso en el que se incorporan continuamente nuevos elementos, cambios, adaptándose a las condiciones externas. Así Kurokawa proponía un cambio: “From the age of machine to the age of life”, de la edad de las másquinas a la edad de la vida; de la geometría euclídea y la filosofía aristoteliana, hacia la geometría de fractales existente en los fenómenos naturales, hacia una geometría intermedia entre el orden y el caos.

De esta manera, plantean la arquitectura como un conglomerado de unidades
que pueden ser libremente reordenadas, y en la que según Kurokawa imperan dos
conceptos: “La arquitectura tiene la capacidad de cambiar y regenerarse en
respuesta al futuro, y la forma arquitectónica puede ser modificada dependiendo
de la manera en que ese espacio es utilizado”.

La arquitectura del metabolismo acepta, incorpora y perpetúa los
conocimientos mundiales de la sociedad moderna y de la arquitectura moderna, expresando además la identidad cultural mediante el uso de la tecnología
y los materiales de la época.

Las teorías metabolistas están basadas en dos principios: Diacronismo y Sincronicidad.

La arquitectura metabolista expresa pasado, presente y futuro en un solo espacio
arquitectónico, esa es la simbiosis del tiempo, o Diacronismo desde la perspectiva
metabolista. Esta arquitectura en continua evolución y cambio debía poder generarse a sí
misma, ya que la vida del arquitecto es normalmente más corta que la de sus obras,
siendo así sus usuarios los autores de esa regeneración.

El segundo principio es la sincronicidad del espacio. Antes de las teorías estructuralistas de Levy-Strauss, las distintas culturas del planeta habían sido consideradas en distintos estados de desarrollo, estando la cultura francesa en lo más alto (teorías económicas de Walter W. Rostow), y que iban pasando por distintas fases hasta llegar a un estado de madurez. La modernidad era considerada como el desarrollo de las naciones hacia la occidentalización, y en arquitectura mediante la arquitectura del movimiento moderno.

En cambio Levy-Strauss consideraba que cada cultura era distinta, ni más ni menos desarrollada, y que formaba parte de una estructura global del planeta, relativizando la superioridad de la cultura occidental. Así la sincronicidad describe la equidistancia a todas las culturas del planeta, el icono universal de la arquitectura moderna da paso a la libertad de incluir contextos de diferentes culturas a la arquitectura.

El metabolismo ha llegado a ser considerado como un movimiento futurista de arquitectura high-tech, pero esa es sólo una parte superficial, porque como hemos visto subyacen las complejas teorías metabolistas, cuyos principios de forma resumida son:

– Un desafío a la “edad de la máquina”. Máquina y ser humano no son realidades opuestas, sino que conviven en simbiosis.

– La recuperación de elementos perdidos o despreciados en la arquitectura moderna como las tradiciones histórico-culturales locales y la naturaleza.

– El énfasis en la autonomía de las partes, subsistemas y subculturas. La creación de superestructuras que soportan elementos móviles funcionales por sí mismos.

– La identidad cultural y el carácter regional forman parte de la arquitectura. Esto abre la posibilidad de expresar las identidades regionales a través de materiales y tecnologías propias de la época.

– La consideración de arquitectura y ciudad como “sistemas abiertos” en el tiempo y en el espacio; es decir, como mecanismos vivos. De esta manera se considera lo ambiguo, lo sagrado, los espacios intermedios, lo indefinido; en definitiva las características esenciales de la vida.

– La valoración de las relaciones espaciales y funcionales sobre las partes en sí mismas.

El edificio abarca un solar de 429,51 m2. Fue pensado originalmente como hotel para el distrito de Ginza (Tokio), para proporcionar alojamientos económicos provisionales para ejecutivos que trabajaban hasta tarde en el centro de de la ciudad durante la semana.

El edificio, construido entre 1971 y 1972, está formado por dos torres de 11 y 13 niveles cada una con un basamento. Las torres están formadas por un núcleo central resistente de hormigón donde se sitúan los núcleos de comunicación e instalaciones a los que se acoplan 140 cápsulas.

Montaje de las cápsulas en los núcleos de hormigón. Dibujos: William Harbison.

Montaje de las cápsulas en los núcleos de hormigón.
Dibujos: William Harbison.

Kurokawa desarrolló una tecnología en la que cada cápsula prefabricada de acero podía ser insertada en el corazón de hormigón mediante una grúa con sólo 4 voltios de alta tensión haciendo las unidades desechables y reemplazables, siendo recomendado por mantenimiento reemplazarlas por lo menos cada 25 años.

Axonometría de una planta tipo. Dibujo: William Harbison.

Axonometría de una planta tipo.
Dibujo: William Harbison.

Las cápsulas individuales (4 x 2,5 m.) están diseñadas de forma ergonómica, integrando la célula de baño, con ducha lavabo y vater, y una zona polivalente de estar-dormir-comer amueblada y con instalaciones de TV, radio, reloj, alarma, y teléfono, abierta al exterior por una ventana de forma circular.

Interior y axonometría de una cápsula tipo en su estado original. www.tokyotimes.com

Interior y axonometría de una cápsula tipo en su estado original.
http://www.tokyotimes.com

En un principio, éstas habían sido pensadas como habitaciones individuales, pero finalmente fueron diseñadas para poder ser un pequeño estudio, o interconectarse unas a otras para poder acomodar a una familia a modo de apartamento, de tal forma que a medida que los hijos fueran abandonando la casa, las cápsulas innecesarias pudieran ser vendidas, y viceversa, haciendo un edificio que evolucionaba con la vida de sus habitantes.

Interior de una cápsula desde la entrada. www.japonismo.com

Interior de una cápsula desde la entrada.
http://www.japonismo.com

Actualmente se discute la demolición del edificio, cuestión que tiene divididos a los propietarios. Muchos de ellos han utilizado como pretexto la presencia de amianto en algunos componentes constructivos. Pero al parecer la verdadera razón es la económica. En 2008  se barajó la posibilidad de derribar el edificio para construir torres más altas de apartamentos, incrementando en un 60% la superficie útil del edificio, proyecto que no ha llegado a prosperar.

Todavía en vida, Kurokawa hizo una gran oposición a su derribo. Según cuenta en una entrevista realizada en Septiembre de 2005, la torre fue hecha para que las cápsulas fueran siendo renovadas como máximo cada 25 años con una inversión mínima. Si esto se hubiera hecho así, el edificio estaría en buenas condiciones. Pasados mas de 40 años de su construcción, la mayoría del mobiliario integrado en el diseño ha sido reemplazado, las cápsulas están colmatadas de objetos dada la escasez de espacio para su almacenaje, y en definitiva: las cápsulas han quedado obsoletas.

Interior actual de una cápsula tipo. Fotografía: www.doktorsblog.de

Interior actual de una cápsula tipo.
Fotografía: http://www.doktorsblog.de

Según kurokawa la demolición del edificio no resultaría rentable, ya que costaría más del triple que la realización de una renovación de todas las cápsulas, y reconstruirlo en otra parte carecería de sentido.

Así pues, pese a la protección del Docomomo y la defensa ferviente en los últimos años realizada por diversos organismos y hasta por el mismo Kurokawa, es probable que esta obra-manifiesto desaparezca. Es un destino compartido con muchas obras icónicas del s.XX, víctimas del pragmatismo desaforado imperante en en las sociedades de actuales. Y mi pregunta es ¿Dejaremos algo del patrimonio del s.XX para las generaciones venideras o solo les dejaremos los deshechos de un mundo agotado y sin historia?

BIBLIOGRAFÍA

 https://www.youtube.com/watch?v=rfrbWQYiw9A “Kisho Kurokawa on the Nakagin Capsule Building” (Trailer de la película de Michael Blackood, 2011).

“Biomaquinismo y abstracción” Francisco de Gracia. AV Nº113 (2007).

“Kisho Kurokawa”. The times (24 Octubre 2007)

“Mr Metabolism”. Die tageszeitung (Septiembre 2005).

L’Architecture d’Aujourd’hui. TIRY, C. Etrevista con Kisho Kurokawa. Tokyo,. (Abril 2000. No.328 Jun 2000, p.91. 5).

“Kisho Kurokawa, from metabolism to symbiosis” (1992), Kisho Kurokawa.

“Teoría y diseño en la era de la máquina” (1960), Reyner Banham. L’Architecture d’Aujourd’hui.(1972) Sección de noticias breves.

http://www.kisho.co.jp/ (Página oficial de Kisho Kurokawa)

http://www.japonismo.com

 

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¿Visigoda o mozárabe? Iglesia de Santa María de Melque

PORTADA ARTÍCULO

Me hace especial ilusión hablar de esta pequeña iglesia toledana. Hace unos años llevé a cabo un estudio para la asignatura de historia de la construcción sobre esta Iglesia perdida por los montes de Toledo, a la que mis hermanos Elena y Fernando (aquí mi agradecimiento) me acompañaron en un ejercicio de paciencia sin igual. Tras un largo y arduo camino llegamos por fin. Mis acompañantes quedaron perplejos al ver el interés que suscitaba en mí un edificio tan pequeño y ruinoso.

Pero para mí su historia, la polémica sobre su datación, la perfección de su fábrica y las leyendas que indican que pudieron ocultarse en ella varios tesoros visigodos, entre otros la “mesa de Salomón” hacen de ella un lugar extraño, hipnótico y singular. ¿Pero por qué es tan importante? ¿Es visigoda, y por tanto previa a la conquista musulmana? ¿O fue construida poco después de la conquista por cristianos en territorio musulmán? Vayamos con los datos objetivos, porque su historia es cuando menos un poco convulsa.

Hay evidencias de la existencia de una villa agraria romana de cierta importancia sobre la que se construyó en el siglo VII un monasterio visigodo. Tras la conquista musulmana, se sabe que continuó en uso por una comunidad cristiana que realizó importantes reformas.

En el siglo IX esta comunidad huyó probablemente hacia el norte, abandonando el monasterio. La iglesia fue saqueada, quemada y parcialmente destruida en una fecha cercana al 930, año que coincide con la fecha de la toma de Toledo por Abderramán III. En el s. XI se convirtió en un poblado perteneciente a la taifa de Toledo, se añadió una muralla y se fortificó la iglesia, agregándole una torre sobre la cúpula del cimborrio. El lugar recibe el nombre de “Balat abd al melik” (palacio del príncipe) de donde deriva el nombre Melque.

Plano de situación. Luis Caballero.

Plano de situación.
Luis Caballero.

En 1085 durante la conquista de Toledo por Alfonso VI, se convierte en una ermita fortificada, usándose las dependencias monásticas como casas de labranza. De esta época datan las tumbas antropomorfas encontradas en el exterior. El lugar se fue abandonando poco a poco, y no hay noticias hasta la época de Felipe II, cuando en las “Relaciones históricas y geográficas” la citan como una “construcción enterrada de grandes piedras y muy antigua”; aunque nunca se abandonó del todo su uso religioso.

Entorno de la Iglesia. Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

Entorno de la Iglesia.
http://www.arteguías.com

En el s. XIX con la desamortización de Mendizábal, la Iglesia se transforma en establo y pajar. El redescubrimiento y valoración de la iglesia vino a cargo de Manuel Gómez Moreno, siendo declarada monumento nacional en 1931. En 1960 se comenzaron los trabajos de restauración.

Estado anterior a su rehabilitación. Fotografías: Carmen Baena.

Estado anterior a su rehabilitación.
Fotografías: Carmen Baena.

Dada su trayectoria histórica, su datación ha sido muy polémica, ya que todavía no existe un acuerdo en su adscripción cronológica como visigoda o como mozárabe. Mucho se ha hablado de ello: Gómez moreno en 1919 la data como mozárabe por la ausencia de escultura decorativa visigoda; Frischauer (1930) la data como esencialmente visigoda; Goddard King (1924) considera el ábside y las habitaciones laterales visigodas, y las molduras y nichos de influencias orientales; Caballero y Latorre (1980) sacan a la luz en excavaciones esculturas decorativas visigodas; recientemente Caballero (1995)  la ha reclasificado como una construcción de los inicios de la arquitectura mozárabe.

Esquema volumétrico original. www.spanisharts.com

Esquema volumétrico original.
http://www.spanisharts.com

Exteriormente está compuesta por la adición de una serie de volúmenes prismáticos casi ciegos que se corresponden exactamente con los espacios interiores, pero no trasdosan las bóvedas ni el ábside . Es una disposición característica de la arquitectura mozárabe.

El interior, con planta de cruz griega, está formado por una nave central y un crucero que sobresale en planta, donde el brazo de la cabecera es más profundo (uso monacal) y se cierra en forma de herradura. No existe una marcada direccionalidad, ya que el espacio está subdividido en siete subespacios rectangulares de marcado carácter vertical, dándole un aspecto laberíntico y un tanto adireccional, como ocurre en otras iglesias mozárabes.

Evolución histórica en planta. www.spanisharts.com

Evolución histórica en planta.
http://www.spanisharts.com

 

Sección de Santa María de Melque en su estado actual. www.spanisharts.com

Sección de Santa María de Melque en su estado actual.
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Los muros son de gran grosor (casi 1 m.) para contrarrestar las bóvedas de cañón. Están formados por sillares extremadamente bien labrados y de grandes dimensiones colocados a hueso, siguiendo la tradición tardo-romana. Estos sillares de granito siguen en la base una modulación de “codo romano” (un codo = 61, 45 cm.), y se van haciendo más pequeños conforme el muro crece.

Análisis constructivo de los paramentos, y vista interior hacia el ábside. Fotografías: Eva Niño Mnedizábal.

Análisis constructivo de los paramentos, y vista interior hacia el ábside.
Fotografías: Eva Niño Mnedizábal.

Casi todos los arcos son de herradura, con una ultrasemicircularidad  mayor a la del arco visigodo  (la curvatura del arco visigodo excede la línea de imposta 1/3 del radio), casi llegando a la del arco de herradura mozárabe (1/2 del radio), salvo en los arcos que delimitan la bóveda de la nave central que son de proporciones claramente visigodas. El despiece de las dovelas es casi perfecto, así como el de las bóvedas de horno del ábside y las bóvedas de cañón. Cada unidad espacial tiene su propia bóveda con una dirección del despiece diferente.

Aunque es muy sobria en su decoración, se conservan muchos elementos decorativos, como la sencilla cornisa de tres líneas que recorre todo el interior a nivel de imposta; molduras de arcos secantes, pies de altar, placas, barrotes de marcado carácter visigodo, y los huecos rematados con un arco de herradura abocinado hacia el interior. También se han encontrado restos de decoraciones en estuco mozárabes.

De izquierda a derecha: Huecos desde el exterior; abocinamiento de la ventana en el interior; absidiolo en el lado norte; arco-solio; arco cegado en el pseudo-claustro en el lado norte; bóveda del cimborrio. Fotografías: Eva Niño Mendizábal.

De izquierda a derecha: Huecos desde el exterior; abocinamiento de la ventana en el interior; absidiolo en el lado norte; arco-solio; arco cegado en el pseudo-claustro en el lado norte; bóveda del cimborrio.
Fotografías: Eva Niño Mendizábal.

En mi opinión la iglesia de Santa María de Melque es una construcción mozárabe muy temprana con marcada influencia y partes visigodas, y creo que esa es una de las razones que la convierten en un edificio tan importante, ya que supondría uno de los pocos ejemplos (y el mejor conservado) de este tipo de arquitectura dentro de las fronteras musulmanas en la época de su construcción, actuando como testigo directo de una época de grandes cambios político-culturales en una zona especialmente convulsa.

Exterior en su estado actual. Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

Exterior en su estado actual.
Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

BIBLIOGRAFÍA:

“Actas del tercer congreso nacional de historia de la construcción”. “Las bóvedas altomedievales en la Península Ibérica” Mª de los Angeles Utrero Agudo.

Centro de interpretación de los vestigios históricos de Melque, San Martín de Montalbán.

“Historia de la construcción” J.J Martín González.

“Historia dibujada de la arquitectura occidental” Risevero.

“Imagen del arte mozárabe” José Fernández Arenas

“La estereotomía de las construcciones abovedadas”Jose Carlos Palacios Gonzalo.

“La construcción medieval” E. Viollet-le-Duc

http://www.jccm.es/revista/169/articulos169/patrimonio_octubre

http://www.arteguías.com

http://www.turismo-prerrománico.com

http://www.arquivoltas.com

http://www.spanishart.es

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Construyendo la grandeza de un imperio: las bóvedas de hormigón romanas I

Basílica de Majencio (306-312 d.c.), Roma.

Basílica de Majencio (306-312 d.c.), Roma.

Los romanos usaban el hormigón de forma sistemática para construir grandes bóvedas, a partir sobre todo de los últimos años de la república. Hoy me voy a centrar en las bóvedas de cañón, usadas para cubrir áreas rectangulares, que jalonan edificios tan importantes como las Termas de Caracalla o la Basílica de Majencio entre otros.

Siendo el romano un pueblo eminentemente práctico que perseguía una economía de medios en la construcción que no afectara a la grandeza del resultado, el uso del Opus caementicium en sus bóvedas parece un recurso muy apropiado. El hormigón se adapta a cualquier forma, se podían acometer las obras fácilmente, sin personal especializado, en cualquier lugar y a una gran velocidad.

Para construir bóvedas de hormigón se requiere de un encofrado indeformable. Para ello se disponía de un esqueleto de ladrillo levantado sobre cimbras de madera. Este esqueleto hacía que el peso del hormigón durante su fraguado no descansara por completo en las cimbras de madera, que habrían sido muy costosas y habrían podido ceder produciendo grietas. Una vez construido este esqueleto, el hormigón se vertía y la cimbra no servía más que como molde, abaratando y simplificando la construcción de la bóveda. Después se cubría todo con un enlucido que no tenía nada que ver en su decoración con la estructura que ocultaba.

Construcción de una bóveda romana con esqueleto interno de ladrillo.  (Figura 13. El arte de construir en Roma, Auguste Choisy)

Construcción de una bóveda romana con esqueleto interno de ladrillo.
(Figura 13. El arte de construir en Roma, Auguste Choisy)

Esto se hacía principalmente de dos maneras:

– Bóvedas de hormigón sobre bóvedas tabicadas de ladrillo.

– Bóvedas de hormigón con arcos o retículas de ladrillo.

Bóvedas tabicadas: se realizaba una bóveda tabicada de ladrillo que formaba una especie de embaldosado continuo de ladrillos cuadrados de dos pies de lado (60 cm.) y 4-5 cm. de espesor. Sobre ella se construía normalmente una segunda vuelta de ladrillos más pequeños para darle mayor estabilidad.

Construcción de una bóveda tabicada doble. (Figura 28. El arte de construir en Roma, Auguste Choisy).

Construcción de una bóveda tabicada doble.
(Figura 28. El arte de construir en Roma, Auguste Choisy).

Los ladrillos se colocaban con juntas continuas, de manera que la bóveda podía ser construida por franjas. Cuando los ladrillos de una franja estaban colocados, se corría la cimbra y se construía la siguiente. Esta cimbra se llevaba a su mínima expresión, colocando los tablones de madera a dos pies de distancia a ejes, anchura justa para cubrir las juntas de los ladrillos cuadrados de la primera vuelta.

A veces para dar mayor empaque a la unión ladrillo-hormigón, se empotraban ladrillos de canto en esta segunda vuelta. Otras veces para economizar medios en obras de menor importancia, la segunda vuelta de ladrillos sólo cubría las juntas de los ladrillos cuadrados de la primera vuelta.

El hormigón funcionaba aquí de forma monolítica, y se aligeraba en ocasiones mediante tinajas cerámicas, para disminuir así su peso propio, facilitando su fraguado y evitando tensiones internas debidas a la diferente velocidad de endurecimiento entre las capas más superficiales y el núcleo. Estos vertidos en masa de hormigón podían presentar problemas, requiriendo una ejecución muy precisa y controlada del vertido de las hiladas, cosa que no ocurre en el segundo tipo de bóvedas.

Bóvedas con armaduras de rosca de ladrillo: Permitía un mayor control de la forma final de la bóveda y una mejor organización del trabajo. Había varias maneras de construir estos esqueletos de ladrillo que aquí resumo en dos tipos constructivos: mediante entramados de arcos de ladrillo y mediante arcos individuales.

Para el primer tipo se construían rápidamente unos arcos de medio punto transversales de ladrillos rectangulares (15 x 30 cm.) separados dos pies (60 cm.), que se entrelazaban con un segundo orden longitudinal de ladrillos cuadrados de 60 cm. de lado, formando una retícula continua prácticamente indeformable.

Armadura de arcos de ladrillo unidos por hiladas continuas. (Figura 18. El arte de construir en Roma. Auguste Choisy).

Armadura de arcos de ladrillo unidos por hiladas continuas.
(Figura 18. El arte de construir en Roma. Auguste Choisy).

Pero con esta solución se gastaba mucho ladrillo, así que en muchas ocasiones se optaba por separar más los arcos, generando un esqueleto de arcos independientes con ladrillos cuadrados intercalados. A veces se pareaban para que tuviesen una mayor resistencia al pandeo. En otras ocasiones si las luces eran muy grandes, se optaba por doblarlos, construyendo un segundo arco sobre ellos. En estos casos la cimbra sigue actuando como un simple molde para el hormigón, que se apoya principalmente en los arcos de ladrillo que quedan embebidos.

Gracias a estos métodos, también aplicados de forma similar en bóvedas de arista y cúpulas, los romanos pudieron llevar a cabo obras de una magnitud y grandiosidad jamás vista hasta entonces, convirtiéndose las bóvedas de hormigón en el sistema constructivo por excelencia del Imperio Romano.

Apodyterium (vestuarios) de los baños de Caracalla. (212-217 d.c.) Fotografía: http://www.digital-images.net/Images/Rome/Baths_ofCaracalla

Apodyterium (vestuarios) de los baños de Caracalla. (212-217 d.c.)
Fotografía: http://www.digital-images.net/Images/Rome/Baths_ofCaracalla

BIBLIOGRAFÍA

“La construcción en la antigua Roma” . Xavier Valderas. http://www.elmaestrodecasas.blogspot.com.es/2011/06/la-construccion-en-la-antigua-roma.html

“La construcción romana”. Jean Pierre Adam. Editorial de los oficios. León 2002.

“El arte de construir en Roma”. Auguste Choisy, 1873.  Edición a cargo de Santiago Huerta y Francisco Javier Girón. Introducción de Enrique Rabasa. Instituto Juan de Herrera, Madrid 1999.

“Los Ingenieros Romanos”. L.A.Hamey. Akal/Cambrigde, Madrid 1990.

“Historia de la Construcción”. N. Darvey. Madrid, 1970.

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Una belleza exótica. La catedral de Zamora

PORTADA ARTÍCULO

Parece que las palabras “catedral” y “gótico” están asociadas irremediablemente y rara vez se piensa en las catedrales románicas. Para eliminar esas ideas, llega nuestra protagonista de hoy, que no es gótica, pero sí es una de las catedrales más bellas y majestuosas de la península.

Decir románico y Zamora es casi lo mismo, ya que es la ciudad española con mayor número de iglesias románicas de España (23 en el término municipal y 14 en el casco histórico, de los siglos XI y XII), siendo su catedral, declarada Monumento nacional en 1889, la más relevante.

La catedral de Zamora, aunque no se hizo en una hora, si se hizo en poco tiempo, ya que se comenzó en 1151 sufragada por el emperador Alfonso VII y fue consagrada en 1174. Poco más de veinte años, toda una proeza, que le confiere una gran unidad estilística y calidad constructiva.

Se sitúa a la cabeza de un grupo de iglesias pertenecientes al  “románico salmantino” , como: Ciudad Rodrigo, Toro, Salamanca y Benavente; que se construyeron durante la segunda mitad del siglo XII, siendo un románico muy tardío incluso en comparación con el románico castellano. (Hay que tener en cuenta que 10 años antes se había comenzado la basílica de Saint-Denis, de estilo gótico, y tan solo 12 años más tarde se comenzaría la catedral de Notre Dame de Paris).

La planta de la iglesia, de cruz latina, es de tres naves y cuatro tramos, con un transepto no muy desarrollado en planta. La cabecera estaba formada por tres ábsides que debían ser parecidos a los todavía existentes de la catedral de Toro, pero fueron sustituidos en el s. XVI por una cabecera gótica.

Superposición de planta con los ábsides originales y planta actual. Vicente Lampérez y Romea, 1901. Ateneo de Madrid.

Superposición de la planta original con sus tres ábsides semicirculares y la planta actual con una cabecera gótica del s.XVI.
Vicente Lampérez y Romea, 1901. Ateneo de Madrid.

 

Su interior transmite una quietud y una sobriedad que recuerdan a aquella de los monasterios cistercienses con su austeridad decorativa. En un principio estaba pensada para ser cubierta por un “sistema a la borgoñona” típico de otras catedrales románicas como Santiago de Compostela. En este estilo, las naves laterales estaban cubiertas por bóvedas de arista y la central por una bóveda de cañón. Las naves laterales aquí sí se cubrieron de esta manera, pero la central se cubrió con bóvedas de crucería.

Bóvedas de la nave central. www.arteguías.com

Bóvedas de la nave central.
http://www.arteguías.com

Bóvedas de arista de las naves laterales. www.romanicoaragones.com

Bóvedas de arista de las naves laterales.
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¿La convierte esto en una iglesia gótica? No, puesto que su concepción tanto formal como estructural es románica. Aunque las bóvedas tienen arcos fajones apuntados (dispuestos en el sentido transversal a la nave) y arcos cruceros, carecen de arcos formeros (deberían estar en el sentido longitudinal), no permitiendo la liberación de la carga del muro ni la apertura de grandes vanos. Aun así si que supone una influencia de la arquitectura gótica que estaba surgiendo en Europa.

Pero sin duda la parte más espectacular del conjunto es el cimborrio de influencias bizantinas que cubre el espacio de intersección entre nave central y el transepto. Nunca antes se había visto algo semejante. Está sostenido por un tambor cilíndrico con 16 vanos, elevado sobre pechinas, que da paso a una cúpula gallonada (formada 16 paños como si fueran “los gajos de una mandarina” separados por arcos pintados en zigzag). En el exterior, esta cúpula se trasdosa con otra de proporciones más estilizadas cubierta con lajas de piedra a modo de “escamas” y con cuatro torretas o templetes de remate sobre las pechinas. Estos elementos (salvo los templetes) también se encuentran en las otras iglesias de este estilo antes nombradas, como por ejemplo en la Torre del Gallo de la catedral antigua de Salamanca.

Vista exterior del cimborrio. Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

Vista exterior del cimborrio.
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Este paso de la planta cuadrada a la circular mediante pechinas (porciones de casquete esférico de proyección triangular en planta ) no aparece en el mundo hispano- musulmán, pero sí en el Imperio Bizantino (Hagia Sofía, en Estambul), ya que en la península siempre se había solucionado este encuentro con trompas. También hay influencias orientales en elementos de su decoración y la colocación de los”templetes” de la cubierta.

Vista interior del cimborrio. Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

Vista interior del cimborrio.
Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

Otro elemento importante es el hastial del brazo sur del crucero con su respectiva portada del obispo. Posee una decoración sobria, casi sin trabajo escultórico y con unas proporciones muy alargadas en comparación con otras portadas románicas. La fachada queda dividida en tres partes por la colocación de tres arcos de medio punto sobre columnas estriadas y cornisas con arquillos, que recuerdan al románico francés de Poiteau. Dentro de ellos, la composición se divide en tres niveles: Uno inferior donde se desarrolla todo el trabajo escultórico, uno intermedio con arcos ciegos, y el último, en el que se abre un gran hueco central.

En definitiva, en la Catedral de Zamora cada detalle está perfectamente resuelto: su composición, la talla de los sillares, el cimborrio, la aparición de pechinas, su intencionada sobriedad decorativa, la unidad formal; configurando una de las grandes joyas de nuestro románico.

Puerta del obispo. Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

Puerta del obispo.
Fotografía: Eva Niño Mendizábal.

BIBLIOGRAFÍA

“El románico. Ciudades, catedrales y monasterios”. Xabier Barral i Altet. TASCHEN. Colonia, 2001.

“Metrología y composición en las catedrales españolas”. Jose Miguel Merino de Cáceres. Instituto Juan de Herrera. Ávila, 2000.

“Historia de la arquitectura”. J.J. Martín González.Editorial Gredos. Madrid, 1964.

“Historia del arte”, Tomo I, Diego Angulo Iñiguez. Gráficas Cóndor, Madrid, 1954.

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