¿Era el hormigón de los romanos parecido al nuestro?

Interior de las Termas de Caracalla (212-217 d.c.) www.ingiroperitalia.blogspot.com

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Cuando pensamos en los romanos caemos generalmente en el error de asociar la grandeza monumental de su arquitectura con una grandeza de medios y materiales. La realidad es que los romanos eran un pueblo eminentemente pragmático, y así como en la arquitectura griega decoración y estructura funcionaban conjuntamente con una gran sinceridad constructiva, en la arquitectura romana estructura y decoración no iban de la mano.

Su principio constructivo básico era una economía de medios que no se reflejaba en el resultado final. Construyendo con procedimientos sencillos y materiales baratos pero con una rigurosa organización del trabajo.

Egipcios y griegos ya habían utilizado morteros compuestos por cal, grasa, arena y agua. Pero la utilización sistemática del “Opus caementicium” (hormigón romano) fue novedosa y respondía a esta concepción pragmática de la construcción, ya que podían usar cualquier árido existente en cualquier provincia, mano de obra no cualificada, era fácilmente moldeable, y reducía tiempos de construcción.

La composición del mortero del hormigón era también novedosa, ya que estaba hecho con puzolana y presentaba la no­table propiedad de fraguar en contacto con el agua debido a su alto contenido en silicatos a diferencia del mortero de cal y grasa, que no fragua, sino que endurece por carbonatación y que presentaba un mal comportamiento en presencia de humedad. La composición del hormigón romano era aproximadamente de 12 partes de puzolana, 6 de arena, y 9 de cal aérea.

Según los estudios de Auguste Choisy , en Roma se trabajaba el hormigón principalmente de dos maneras: una apisonándolo y otro sin apisonado.

Para llevar a cabo el hormigón apisonado se vertía una capa de 10-15cm. de mortero entre dos paramentos, luego se echaba una capa de pequeños guijarros por encima y se apisonaba de manera que las piedras se hundían en el mortero.

Así iban vertiendo varias capas hasta llegar al final del muro, donde se terminaba con una última capa de polvo de piedra y un último apisonado más fuerte. Esta estrategia se usaba en cimentaciones previa realización de zanjas con entibaciones  y en muros lo suficientemente robustos como para aguantar el apisonado.

Zanja de cimentación de hormigón apisonado.  Auguste Choisy, "El arte de construir en Roma"

Zanja de cimentación de hormigón apisonado.
Auguste Choisy, “El arte de construir en Roma”, 1873.

El hormigón no apisonado era el más común porque no era necesario reforzar los paramentos para aguantar los empujes del apisonado. Se vertía el mortero entre paramentos de ladrillos triangulares o pequeños mampuestos de piedra, en una capa de 3-4 cm. de espesor. Sobre ella se colocaba otra capa de fragmentos de piedra o cerámica horizontalmente de forma uniforme, y así sucesivamente.

Los maderos de los andamiajes que se insertaban en el muro quedaban en parte embebidos en él, no se recuperaban, funcionando de arriostramiento de los dos paramentos con el hormigón. También se introducían con este cometido hiladas de ladrilos cuadrados de 60 x 60 cm. (dos pies romanos)  que cubrían de lado a lado el muro.

Construcción de un muro romano.  Auguste Choisy "El arte de construir en Roma", 1873.

Construcción de un muro romano.
Auguste Choisy “El arte de construir en Roma”, 1873.

Aunque su hormigón y el nuestro se parecen, hay una sustancial diferencia. La mezcla previa de mortero y piedras de nuestro hormigón, aunque sabían hacerla, les resultaba algo muy trabajoso e inútil que se podían ahorrar llegando casi a la misma resistencia.

Ellos disponían, como hemos visto, capas separadas de mortero y piedra que juntaban en obra, no antes, repartiendo el trabajo en dos cuadrillas de forma que una vertía el mortero, y la otra iba disponiendo los fragmentos de forma homogénea, lo que suponía una concepción del proceso muy diferente a la que tenemos hoy en día.

Detalle de muro de hormigón no apisonado en las termas de Caracalla, Roma. www.detallesarquitectonicos.blogspot.com.es

Detalle de muro de hormigón no apisonado en las termas de Caracalla, Roma.
http://www.detallesarquitectonicos.blogspot.com.es

BIBLIOGRAFÍA

“El arte de construir en Roma”. Auguste Choisy, 1873.  Edición a cargo de Santiago Huerta y Francisco Javier Girón. Introducción de Enrique Rabasa. Instituto Juan de Herrera, Madrid 1999.

http://www.detallesarquitectonicos.blogspot.com.es/2011_02_01_archive.html

http://www.todopropiedades.com.es/informacion/historia_hormigon.htm

 

 

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