Regresando al futuro: La Nakagin capsule tower y las teorías metabolistas.

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Hoy traigo un edificio que parece sacado de una película de ciencia-ficción. Sus cápsulas futuristas enganchadas a grandes núcleos de hormigón seguro que han hecho volar la imaginación de más de un viandante. Aunque más que del futuro estamos hablando por desgracia del pasado, porque la demolición de este edificio-icono puede que sea inminente.

La Nakagin Capsule Tower  es el ejemplo mejor ejemplo construido de las teorías metabolistas desarrolladas en Japón durante la década de los años 60 por Kisho Kurokawa. Es un ejemplo viviente de la idea de edificio adaptable al tiempo y a las personas, cambiante e impermanente. En 1996 se le consideró merecedor de entrar a formar parte de la lista de World Heritage del Docomomo International.

Microsoft Word - nakagin hotel.doc

Antes de entrar en materia es necesario, para poder comprender de donde surge una arquitectura tan particular, realizar una introducción acerca del contexto histórico en el que surgió y del movimiento metabolista.

El siglo pasado ha sido “el siglo de la máquina”. Según los futuristas el
futuro era dinámico, como una máquina, y para Le Corbusier la casa era “la máquina
de habitar”. La modernización era símbolo de occidentalización y mecanización, y
suponía que estos conceptos traían la felicidad, siendo la única verdad en el mundo
la lógica científica. La arquitectura moderna era, según Kurokawa, una manera de control a los paises no occidentales, ignorando sus diferencias culturales. Según Kurokawa en su escrito “From metabolism to symbiosis” (1992) la derrota del movimiento moderno era la derrota del eurocentrismo. Así todas las culturas del mundo pasarían a vivir en simbiosis en una era intercultural.

El movimiento metabolista surge en 1960 como una respuesta a esa era de la
máquina, como desafío al universalismo del estilo internacional. El grupo metabolista estaba formado principalmente por Fumihiko Maki, Kigonuri Kitunake y Kisho Kurokawa. Se reunió para formar parte del Congreso Mundial del diseño celebrado en Tokio
coincidiendo con la presentación del proyecto megaestructuralista de Kenzo Tange
para la bahía de la ciudad.

Proyectos metabolistas de Kisho Kurokawa para la exposición de Osaka de 1970.

Proyectos metabolistas de Kisho Kurokawa para la exposición de Osaka de 1970.

A la vez se creaba en Inglaterra el grupo Archigram, que en sus propuestas vaticinaba ciudades cercanas a la ciencia ficción, en las que superaban el horizonte utópico de los futuristas italianos de la primera mitad de siglo que representaban las metrópolis con transportes urbanos a gran velocidad, para promocionar los “edificios en movimiento”.

"A walking city" Idea propuesta en 1964 por Ron Herron, Archigram.

“A walking city” Idea propuesta en 1964 por Ron Herron, Archigram.

 

Para los miembros del movimiento metabolista la vida era un fenómeno en un equilibrio dinámico, un proceso en el que se incorporan continuamente nuevos elementos, cambios, adaptándose a las condiciones externas. Así Kurokawa proponía un cambio: “From the age of machine to the age of life”, de la edad de las másquinas a la edad de la vida; de la geometría euclídea y la filosofía aristoteliana, hacia la geometría de fractales existente en los fenómenos naturales, hacia una geometría intermedia entre el orden y el caos.

De esta manera, plantean la arquitectura como un conglomerado de unidades
que pueden ser libremente reordenadas, y en la que según Kurokawa imperan dos
conceptos: “La arquitectura tiene la capacidad de cambiar y regenerarse en
respuesta al futuro, y la forma arquitectónica puede ser modificada dependiendo
de la manera en que ese espacio es utilizado”.

La arquitectura del metabolismo acepta, incorpora y perpetúa los
conocimientos mundiales de la sociedad moderna y de la arquitectura moderna, expresando además la identidad cultural mediante el uso de la tecnología
y los materiales de la época.

Las teorías metabolistas están basadas en dos principios: Diacronismo y Sincronicidad.

La arquitectura metabolista expresa pasado, presente y futuro en un solo espacio
arquitectónico, esa es la simbiosis del tiempo, o Diacronismo desde la perspectiva
metabolista. Esta arquitectura en continua evolución y cambio debía poder generarse a sí
misma, ya que la vida del arquitecto es normalmente más corta que la de sus obras,
siendo así sus usuarios los autores de esa regeneración.

El segundo principio es la sincronicidad del espacio. Antes de las teorías estructuralistas de Levy-Strauss, las distintas culturas del planeta habían sido consideradas en distintos estados de desarrollo, estando la cultura francesa en lo más alto (teorías económicas de Walter W. Rostow), y que iban pasando por distintas fases hasta llegar a un estado de madurez. La modernidad era considerada como el desarrollo de las naciones hacia la occidentalización, y en arquitectura mediante la arquitectura del movimiento moderno.

En cambio Levy-Strauss consideraba que cada cultura era distinta, ni más ni menos desarrollada, y que formaba parte de una estructura global del planeta, relativizando la superioridad de la cultura occidental. Así la sincronicidad describe la equidistancia a todas las culturas del planeta, el icono universal de la arquitectura moderna da paso a la libertad de incluir contextos de diferentes culturas a la arquitectura.

El metabolismo ha llegado a ser considerado como un movimiento futurista de arquitectura high-tech, pero esa es sólo una parte superficial, porque como hemos visto subyacen las complejas teorías metabolistas, cuyos principios de forma resumida son:

– Un desafío a la “edad de la máquina”. Máquina y ser humano no son realidades opuestas, sino que conviven en simbiosis.

– La recuperación de elementos perdidos o despreciados en la arquitectura moderna como las tradiciones histórico-culturales locales y la naturaleza.

– El énfasis en la autonomía de las partes, subsistemas y subculturas. La creación de superestructuras que soportan elementos móviles funcionales por sí mismos.

– La identidad cultural y el carácter regional forman parte de la arquitectura. Esto abre la posibilidad de expresar las identidades regionales a través de materiales y tecnologías propias de la época.

– La consideración de arquitectura y ciudad como “sistemas abiertos” en el tiempo y en el espacio; es decir, como mecanismos vivos. De esta manera se considera lo ambiguo, lo sagrado, los espacios intermedios, lo indefinido; en definitiva las características esenciales de la vida.

– La valoración de las relaciones espaciales y funcionales sobre las partes en sí mismas.

El edificio abarca un solar de 429,51 m2. Fue pensado originalmente como hotel para el distrito de Ginza (Tokio), para proporcionar alojamientos económicos provisionales para ejecutivos que trabajaban hasta tarde en el centro de de la ciudad durante la semana.

El edificio, construido entre 1971 y 1972, está formado por dos torres de 11 y 13 niveles cada una con un basamento. Las torres están formadas por un núcleo central resistente de hormigón donde se sitúan los núcleos de comunicación e instalaciones a los que se acoplan 140 cápsulas.

Montaje de las cápsulas en los núcleos de hormigón. Dibujos: William Harbison.

Montaje de las cápsulas en los núcleos de hormigón.
Dibujos: William Harbison.

Kurokawa desarrolló una tecnología en la que cada cápsula prefabricada de acero podía ser insertada en el corazón de hormigón mediante una grúa con sólo 4 voltios de alta tensión haciendo las unidades desechables y reemplazables, siendo recomendado por mantenimiento reemplazarlas por lo menos cada 25 años.

Axonometría de una planta tipo. Dibujo: William Harbison.

Axonometría de una planta tipo.
Dibujo: William Harbison.

Las cápsulas individuales (4 x 2,5 m.) están diseñadas de forma ergonómica, integrando la célula de baño, con ducha lavabo y vater, y una zona polivalente de estar-dormir-comer amueblada y con instalaciones de TV, radio, reloj, alarma, y teléfono, abierta al exterior por una ventana de forma circular.

Interior y axonometría de una cápsula tipo en su estado original. www.tokyotimes.com

Interior y axonometría de una cápsula tipo en su estado original.
http://www.tokyotimes.com

En un principio, éstas habían sido pensadas como habitaciones individuales, pero finalmente fueron diseñadas para poder ser un pequeño estudio, o interconectarse unas a otras para poder acomodar a una familia a modo de apartamento, de tal forma que a medida que los hijos fueran abandonando la casa, las cápsulas innecesarias pudieran ser vendidas, y viceversa, haciendo un edificio que evolucionaba con la vida de sus habitantes.

Interior de una cápsula desde la entrada. www.japonismo.com

Interior de una cápsula desde la entrada.
http://www.japonismo.com

Actualmente se discute la demolición del edificio, cuestión que tiene divididos a los propietarios. Muchos de ellos han utilizado como pretexto la presencia de amianto en algunos componentes constructivos. Pero al parecer la verdadera razón es la económica. En 2008  se barajó la posibilidad de derribar el edificio para construir torres más altas de apartamentos, incrementando en un 60% la superficie útil del edificio, proyecto que no ha llegado a prosperar.

Todavía en vida, Kurokawa hizo una gran oposición a su derribo. Según cuenta en una entrevista realizada en Septiembre de 2005, la torre fue hecha para que las cápsulas fueran siendo renovadas como máximo cada 25 años con una inversión mínima. Si esto se hubiera hecho así, el edificio estaría en buenas condiciones. Pasados mas de 40 años de su construcción, la mayoría del mobiliario integrado en el diseño ha sido reemplazado, las cápsulas están colmatadas de objetos dada la escasez de espacio para su almacenaje, y en definitiva: las cápsulas han quedado obsoletas.

Interior actual de una cápsula tipo. Fotografía: www.doktorsblog.de

Interior actual de una cápsula tipo.
Fotografía: http://www.doktorsblog.de

Según kurokawa la demolición del edificio no resultaría rentable, ya que costaría más del triple que la realización de una renovación de todas las cápsulas, y reconstruirlo en otra parte carecería de sentido.

Así pues, pese a la protección del Docomomo y la defensa ferviente en los últimos años realizada por diversos organismos y hasta por el mismo Kurokawa, es probable que esta obra-manifiesto desaparezca. Es un destino compartido con muchas obras icónicas del s.XX, víctimas del pragmatismo desaforado imperante en en las sociedades de actuales. Y mi pregunta es ¿Dejaremos algo del patrimonio del s.XX para las generaciones venideras o solo les dejaremos los deshechos de un mundo agotado y sin historia?

BIBLIOGRAFÍA

 https://www.youtube.com/watch?v=rfrbWQYiw9A “Kisho Kurokawa on the Nakagin Capsule Building” (Trailer de la película de Michael Blackood, 2011).

“Biomaquinismo y abstracción” Francisco de Gracia. AV Nº113 (2007).

“Kisho Kurokawa”. The times (24 Octubre 2007)

“Mr Metabolism”. Die tageszeitung (Septiembre 2005).

L’Architecture d’Aujourd’hui. TIRY, C. Etrevista con Kisho Kurokawa. Tokyo,. (Abril 2000. No.328 Jun 2000, p.91. 5).

“Kisho Kurokawa, from metabolism to symbiosis” (1992), Kisho Kurokawa.

“Teoría y diseño en la era de la máquina” (1960), Reyner Banham. L’Architecture d’Aujourd’hui.(1972) Sección de noticias breves.

http://www.kisho.co.jp/ (Página oficial de Kisho Kurokawa)

http://www.japonismo.com

 

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